Sunday, October 31, 2010

LA MUCHACHA DE FIRENZE, A MARA VITANZA


Vino de la Italia de Post-guerra, un día; aquí en Ciudad Bolívar del río creó la Escuela de Las Artes del Fuego: "Alejandro Colina"; enseñó dibujo, pintura y cerámica. Su obra ha sido reconocida en todo el país, numerosos catálogos nos hablan de su arte: esas formas de luna que son hermosas y que sus manos han recorrido con toda la ternura de una gran artista. Mara es para el tiempo, no cabe duda. Ahora está enferma, la vida es así, tiene su ciclo. No voy a referirme a su amplia biografía como artista, ni a su esposo Franco Vitanza que tanto luchó por una Venezuela libre de malaria y tantas otras enfermedades que, azotaban al territorio esos años cuando la medicina, era el valor del campo y el esfuerzo personal íntegro. Sólo quiero regalarle unas letras, quizás pocas, para lo mucho que merece: Ella la muchacha de Firenze.

La acompaña en la foto su hijo Ricardo, Arquitecto y ex-director de Turismo del Estado Bolívar, quien en la sala lee para ella la ofrenda de una mujer que la admira y quiere, con esa admiración del silencio y la ternura. (fOTO de Nancy Belgrabe)

Teresa Coraspe.


LA MUCHACHA DE FIRENZE


Ella
la dueña del espacio
y de las formas
de la casa alta
y castillo de luces y colores

Ella
bella muchacha de Firenze
de la eterna negrura entre los ojos
cálida y suave/
al trópico encendido
llegaste
hace ya mucho tiempo
y vives y creces entre raíces
que tu mano voladora
y risueña trazó
en la hondura de las paredes y el lienzo
en los fulgores de luna y terracotas
verdes arenas movedizas
entre tus manos
abiertas a la belleza imperecedera
no has de crecer
entre los rincones de la casa
ni de una habitación lúgubre
donde la magia destejió
vestidos rotos
Tú eres etérea y vuelas
te desplazas más allá
de lo que sólo puede ser
percibido por el alma

Muchacha de Firenze

soñadora de sueños
soñadora de imágenes
siempre joven y eterna
sin tiempo
con las plumas celestes del alba

eternamente señora de tus manos.

a: Mara Vitanza
26.10.2010

Sunday, October 24, 2010

De Pablo Mora, La Calle 4 (escritor venezolano)




LA CALLE 4

Pablo Mora


La calle 4... donde me lanzó la aldea con dos viejos, tres hermanos y cuatro reales de por medio, donde conocí las lágrimas del sauce, donde conseguí el amor a tiempo, la de aquella Gruta, aquella Cueva que me enseñó la cara de la vida, la del Cristo que me mostró el color tostado de la piel cuando se va la guerra, la de Rafael, guindando de un árbol para siempre, la de Ofelia y sus alegres mamarrachos perdidos en no sé sabe qué botija, la de Doña Jabiela curando de maldeojo a tanto rico y pordiosero, la que me llevó a la Ermita, la de mi padre apacentando sus canarios, la de las madrugadas en busca de oración, la de María Bonita, Muela 'e Gallo, Pedro Chapuzas, Media Vuelta y María la de verde siempre con su eterno olvido, la de Elio y las primeras rimas, la del viejo seminario de mi padre, con sus calificaciones siempre en rojo, la de Pedrito el de Vanguardia, el que se fue al cielo a cobrar sus prestaciones, la de ahorcar los hábitos para irnos por la vida a hacer la guerra. La calle 4, para emprender el viaje por el mar y por la nieve, la de la más alta pesadilla, el día que se perdió mi sobrinita, la de la monjita española que lucía tanto camino de la misa o del altar, la del primer artículo y el primer poema, la del poema Azul de Salmerón Acosta y el Soneto Enamorado de Francisco Luis Bernárdez; la del Dios deseante y deseado de Juan Ramón Jiménez junto al Fausto de Goethe, los Poemas Humanos de Vallejo, las Residencias en Tierra y el Canto General de Neruda; la de Mayakovsky, Hernández, Pound, Whitman y Pavese; la de Dante, Huidobro, Benedetti, Cardenal, Cote Lamus y Gaitán Durán, Fidel, el Che, Camilo, Ojeda, Ugarte Pelayo y Argimiro... la de Pedro Pablo, Dionisio, Olivera, Ilia, Carrero Mora, Beroes y Manuel Felipe; la de Rubén, Michelangeli, Castro Medina, Mendoza, Alviárez, Agustín o Brun Detuski, Rafael o Carlos Guérin, Myriam, Pereyra, Campos y Ulacio; la de la Ópera Carmen junto al anafre de las cinco de la tarde, la de la primera clase en el Santa Teresita, el de las dulces onzas y puntales, la del Santísimo, quien me ayudó a no perder la fe, la de las hermanas Alix y Graciela Ruiz con su Album de la Rotunda de 1902 y versos de 1800, la de las Hermanas Ocariz de Rubio, la de la luna de tres de la madrugada, la del napalm a la hora de cantar el gallo para emprender el viaje a Cannes y los Alpes. Donde una tarde me fui en busca del amor y me encontré el monumento de la Francia. La calle 4, con misiles rusos, cubanos, Radio Habana, fusiles y guerrillas, la del 23 de Enero y el Cuartel Moncada y el Mayo del 68 en Turín con frío. La del negro Julián venido de no sé sabe dónde; la de La Bota Negra por donde mi madre bajó y subió, subió y bajó con su matriz al hombro mientras yo insensato tarde la noche con mi amigo parla y parla. La calle 4 No. 12-122. La calle 4 No. 11-61. La calle 4 No. 10-36 subida, bajada y brinco por la vida. La calle 4 No. 15-13. La calle 4 No. l5-l5, la lucha clandestina, el confinamiento de la vida. La calle 4 y pico No. 1-59 Las Acacias, esperando lo que venga, agazapado en el rincón de un cuarto, donde parece ancló mi vida, para irse cualquier día de repente si no es que viene un hijo de puta de la CIA a llevársela antes de tiempo... o algún toche policía a jodernos la paciencia... La calle 4 No. 10-36 frente a un par de leones de tramoya... La calle 4 y pico, digo... Las Acacias, echando vaina todavía, al compás de este insomnio terminal.
De. Insomnio Terminal.

Thursday, October 21, 2010

CARINA RUGGIERO, (escritora argentina)


(Relato enviado por María Gabriela Abeal)


LA LLORONA
(Cuento)

Créanme... Es cierto que algunas personas enloquecen por amor.
Cuando me enteré de la historia que voy a narrarles sencillamente quedé pasmado. Mis manos temblaron y comencé a sudar un sudor inagotable que no cesó durante muchos días. Tampoco pude dormir. Así que durante varias jornadas he andado transpirando y desvelado por la vida.
Hacía quince años me había ido de El dorado (1) confundido y desilusionado, víctima de un desengaño amoroso.
Estaba profundamente enamorado de Clara y ella de mí pero el destino quiso que nos conociéramos tarde. Yo era soltero y aunque Clara era una mujer casada nos enamoramos profunda, salvaje... locamente.
Sólo una alternativa tuvimos entonces para estar juntos: Huir de allí y permitir que nuestro amor floreciera en un lugar donde nadie nos señalase con el dedo juzgando la pasión prohibida que nos unía; y donde estuviésemos a salvo de morir asesinados por el esposo de Clara, cuya mayor habilidad consistía en el excelente manejo del machete, pues trabajaba en el monte.
Pero el día en que debíamos encontrarnos en la Terminal de ómnibus para escapar ella no apareció.
Estuve allí desde la madrugada. Esperé dos, cuatro, veinte horas ¡Hasta dos días sin moverme! Entendí entonces que la ausencia delataba su modo de decirme que no estaba dispuesta a correr riesgos y venir conmigo a Buenos Aires.
Me fui solo. Los tres primeros años estuve verdaderamente triste. Tenía el corazón congelado y un frío punzante me perforaba el alma de dolor. No podía olvidarla, la amaba demasiado como para dejar de pensar en ella. Luego, decidí extirpar definitivamente de mi vida esos recuerdos y todo sentimiento hacia Clara.
Pensé que si no se arriesgó fue porque no me amaba de verdad y ayudado por el resentimiento y el tiempo, su rostro en mis pensamientos se fue disipando.
Sólo algunas noches aparecía en mis sueños y sólo algunas veces, me preguntaba qué extraños motivos la hicieron desistir y faltar a la cita ese cinco de octubre.
La repuesta a mi pregunta fue una incógnita durante quince largos años.
Pero una tarde recibí un llamado de mi esposa en la oficina. Había llegado correspondencia del único pariente con vida que tenía en Misiones.
El tío Walter, hermano de mi padre, pedía que fuese con mi familia a visitarlo argumentando no conocer a mis hijos, que podría morir en cualquier momento y que deseaba verme nuevamente. Debo confesar que a pesar de estar felizmente casado rechazaba la idea de regresar a esa ciudad. No tenía intención de revivir el pasado y con ello el sufrimiento de aquellos tiempos. Además me había jurado no volver jamás. ¿Y si me cruzaba con Clara? No... ¡No podría resistirlo! Pero mis dos hijos insistieron y mi esposa aprovechó la ocasión para recordarme que desde la luna de miel no volvimos a salir de vacaciones.
El siguiente fin de semana viajamos hacia El dorado. Llegamos al amanecer.
Fue emocionante ver nuevamente la tierra colorada, el monte espeso al costado de la ruta… la neblina cubriendo sutilmente el paisaje.
Bajamos en la Terminal y allí estaba el tío Walter, esperándonos.
La vejez invadía su apariencia sin afectar el porte y elegancia que lo caracterizaban. Extendió los brazos y sonrió al reconocerme.
Entre saludos y presentaciones perdí de vista al más pequeño de mis hijos y desesperadamente lo busqué entre los vendedores de chipa (2), remiseros y pasajeros que deambulaban por ahí.
Entonces, frente al mismo banco de madera en el cual permanecí dos días sentado, observé a mi hijo parado ante una linyera.
La mujer emitía un lamento continuo... indescifrable.
Alguien dijo en tono burlón: -¡Ahí está la llorona gritando otra vez! ¡Pobre loca!...
Tenía los pies desnudos y con las manos tironeaba su pelo enmarañado mientras un balanceo rítmico se ajustaba a sus quejidos.
Mi niño estaba inmóvil, impresionado por aquel cuadro horroroso y cuando corrí hacia él tomándolo del brazo recibí una mirada de la linyera.
Sus ojos extraviados se posaron en los míos y me sonrió. Luego emitió un grito impresionante, se tiró al piso y comenzó a revolcarse brutalmente.
Nos alejamos rápidamente, y cuando regresamos al colectivo donde mi esposa seguía descargado equipaje, me topé con el rostro serio del tío Walter.
Esta vez me miró con tristeza.
-Gurisito (3) - Dijo con voz suave y sin anestesia, mientras recibía yo, sus palmadas en la espalda- Esa es la Clara ¿Te acordás? La esposa del gringo Fritz. Parece que el marido la pescó saliendo por la ventana con las valijas listas para irse con otro hombre. Le dio una tremenda paliza, le cortó la lengua con el machete y la echó a la calle. En el pueblo todos le negaron el saludo, nadie volvió a hablarle, ni siquiera sus padres.
Y prosiguió:
- Enloqueció enseguida y desde entonces, viene todas las noches a la Terminal a llorar por su amado. ¡Pobrecita! Se quedó sin marido y sin amante. Es una pena ¡Tan linda mujer! Y véala ahora... revolcándose así por el suelo.
Créanme... Sentí hundirme yo también en la locura... ¡Clara intentó escapar! ¡Clara me había amado! Y yo huí como un cobarde, sin averiguar jamás qué le había ocurrido.
La gente se vuelve loca por amor y mi amada se convirtió en La Llorona de El dorado.
Y yo... en un hombre con las manos temblorosas que no puede dormir, porque se me aparece en sueños, con su mirada extraviada y el rostro tieso... avejentado.
Constantemente la escucho aullar de dolor, arrancándose el cabello.
Esperándome, cada noche en la Terminal, para huir conmigo hacia un sueño que nunca se hizo realidad.

Glosario:(1) El dorado: Ciudad de la Prov. de Misiones a 200 Km. del Norte de Posadas y a 100 Km de Puerto Iguazú. (2) Chipa: Alimento basado en almidón de maíz o mandioca, típico de la zona del Litoral de la República Argentina. (3) Gurisito: Niño, en idioma Guaraní.

Tuesday, August 17, 2010

CINCO RAZONES DE UN BLOGUER


Por Luis Felipe Rojas


Llevaba semanas intentando un pretexto para esta explicación de hoy. Mi colega Miriam Celaya me ha dado, como decimos los guajiros cubanos, “el pie forzado”. Creo que lo hice una vez, en mi anterior bitácora. Aunque ahora mismo me temo que si otros colegas de la blogósfera alternativa y libre se deciden a explicar qué hacen para postear sus textos e imágenes, terminaremos finalmente dándole las brújulas a la Contra Inteligencia Militar (G2). Pero como “el que no la debe, no la teme”, allá va eso. UNO. Me sirvo de un alma caritativa que decide de vez en cuando al mes copiar mis textos desde el exterior, el dinero que ella dedica a las llamadas internacionales no le permite recibir mi dictado más allá de los tres minutos. Por eso también lo de las trescientas palabras. DOS. Envío fotos al azar, a mansalva, a diestra y siniestra y como los represores son cada vez menos originales, por lo menos en el Oriente del país, casi siempre reprimen a la misma gente, de modo que cuando apalean a Caridad Caballero Batista, Rolando Rodríguez Lobaina o Idalmis Núñez en Santiago de Cuba, hace ya meses quizás que he enviado sus fotos al ciberespacio. A veces doy en el blanco y reporto a sólo setenta y dos horas del suceso, todo un privilegio. TRES. Con esto sí que no puedo. No denuncio para polemizar, revelo las imágenes, los nombres de los violadores “para que la pena lo(s) convierta”, al decir de Martí. Un día serán señalados por el dedo acusador del más normal de los ciudadanos y valdrá la pena tener una Constitución, verán que sí, sean pacientes. No contesto a insultos ni provocaciones. Soy un poeta y actor de teatro callejero: es decir, un provocador por excelencia. Me basta con soltar esta piara de trompetazos para revolver un poco el panal. Entre mis normas éticas y de urbanidad está incluido no ofender a nadie, jamás lo haré, estoy seguro. CUATRO. Esta bitácora está partida en tres pedazos: uno me pertenece a mí por ser el autor intelectual de ella, aquí van mis berrinches y mis dudas; la otra es de mis buenos administradores, gente paciente y dulce como me las merecía hace tiempo y por portarme mal no daba con ellas o no lo merecía por entonces, pero ahí están, prestos a servirme cada día, y la tercera es de ustedes, mis lectores y mis amigos. De modo que todos tienen derecho, a darme aliento o a amenazarme con ‘partirle la cara en dos’ como ya dijo alguien. Sírvanse de ella a partes iguales, no se fajen. CINCO. A veces recorro más de 200kms para ver la bitácora en un cibercafé. Desde San Germán no hay menos distancia donde pueda verme on line. ¿Es premio o castigo? No sé, pero me siento un tipo tremendo cuando salgo por la puerta de un hotel con un pedazo de mi blog en una memory flash recién pescada en esa mar revuelta de la patria universal que es la Internet. Por tanto, tienen que creerme, estos sacrificios son por mis hijos: un día podré contarles sin sonrojo lo poco que hice. Lo hago por la paciencia de la buena de mi Exilda, que reza todas las noches “porque las bestias no se vuelva a meter en el jardín” (SIC), y lo hago por ustedes: de aquí a unos años, cuando compilen estos residuos podrán ver el rostro de un hombre que tuvo miedo muchas veces, pero el deseo de ser un hombre libre superó todos los desasosiegos.

Gracias.

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El pensar desde la hamaca


Poema de teresa




Había humo y voces fuertes, ruido
me acerqué y estabas de espaldas
un vaso entre tus manos
me alejé anteS de que voltearas
tuve miedo y no sé a qué
cuando ví que salías
salí corriendo y me oculté
una vieja escultura de Rodin
me protegió de tu mirada
a medida que avanzabas
yo daba vueltas detrás de esa mole
que era la obra que me protegía
Al fin te alejaste lo suficiente
era plano el terreno quizás
un viejo parque abandonado
hojas de otoño entre marrón
y amarillas por el tiempo
circundaban tu paso
quise correr detrás de ti y llamarte
nunca escuchaste mi voz
al estar cerca y próxima alcanzarte
un negro abismo se abrió entre los dos
ví que te perdías a lo lejos
y ante mí ese vacío
por donde la tierra me llevaría
si daba un paso más.
17 de agosto, 2010, 11 y 30 am

Monday, August 16, 2010

CARLOS VITALE: EL TRIUNFO DE LA MUERTE


Por Delfina Acosta (Enviado por la autora)


Son los poemas de Carlos Vitale, densos y deseosos de su propia sangre que lo alimenta. Es que la muerte se come a sí misma según las predicciones de los cipreses. Sus consideraciones sobre el mundo son muy peculiares. Nada existe en forma plena, rumorosa, brillante y sudorosa de vida. La vida, la existencia misma no es confiable, a pesar de sus formas, de su abundancia y de sus colores. “Feliz del que quiere creer y cree. Esta victoria es una trampa”. dice un verso suyo, que habla de un despertar amargo del mundo. El autor de El triunfo en la muerte ha escrito unos versos que para muchos podrían resultar extraños. Hay una teoría de mutilación que sustenta la obra. No importan las hermosas flores de los caminillos que llevan a una campiña ni el aroma de los capullos, ni los colores de un paisaje que flamean ante los ojos del vate. Él es un poeta que pone el ojo en el defecto, en el sufrimiento, en esa voz de la desesperanza, en la piedra que choca contra la piedra. Entra con claridad de conceptos en las ideas existenciales. O sea que tiene conocimiento de la muerte y de la vida, al confrontarlas muda, calladamente, mientras el mundo se desliza. Carlos Vitale piensa en cuanto dice, pues el hecho de pensar es su manera de existir dentro de las palabras. Sus versos explican su postura filosófica y existencial ante los seres humanos, a quienes observa, algunas veces, como desde un barco ebrio. Sin embargo, repito que el poeta sobre cuya obra hago este pequeño comentario es un observador acabado y rotundo. Del lado de la sombra y de la muerte también hay mucha belleza, pues respira el río aliento de lo desconocido, de lo irreparable al son de las campanas de un pueblo. Al menos eso nos lo demuestra, magistralmente, Carlos Vitale. El universo existe relativamente para él. ¿Pero el hombre? ¿Qué pasa con el hombre? ¿Es raya, figuración, fragmento de locura para este poeta y escritor? ¿Es un elemento más del cosmos? ¿Es un ser que se fatiga en la búsqueda de la alegría? El autor de Descortesía del suicida, una obra ampliamente conocida, nos acerca a través de un lenguaje maduro, bien elaborado, el triunfo de los versos en un libro que debe ser leído.

El autor agradece cualquier comentario: carlos.vitale@yahoo.es


Alguien lloraba en el Camposanto de Pisa.

Sin embargo, las tumbas vacías de los muertos

guardaban la escoria de los vivos.

La muerte siempre triunfa.

Silencio del Camposanto y fuera.

En alguna parte alguien llora.


BREVE RESEÑA DEL AUTOR:

Carlos Vitale nació en Buenos Aires en 1953. Es licenciado en Filología Hispánica y Filología Italiana. Entre otros libros, ha publicado Unidad de lugar (Editorial Candaya, Barcelona, 2004), Fuera de casa (Emboscall Editorial, Vic, 2004) y Descortesía del suicida (Editorial Candaya, Barcelona, 2008). Asimismo ha traducido numerosos libros de poetas italianos: Dino Campana, Eugenio Montale, Giuseppe Ungaretti, Umberto Saba, Sandro Penna, etc. Reside en Barcelona desde 1981.
14 de Agosto de 2010 22:15
ABC/ digital










Thursday, August 12, 2010

Un poema de Teresa (sin destinatario)(Foto de Nancy Belgrave en el Hotel La Cumbre)




Ya te vi y cómo era que no pudiera verte
hombre mío del brazo con ella felices y riendo
cómo es que no te escondes si no puedes
y la verdad tiene el rostro de lo falso
Así me acomodo al juego de los naipes
negros como una noche negra y silenciosa
Y vuelvo a mirarte por encima de lo que
sólo es pensamiento y conjeturas
pero así es lo real que vives
lejos de la sombra que soy
y mi fantasma que deambula
aterido de frío entre penumbras
y silencio, hombre mío, perdido
para la estrecha cobertura de mis brazos
Dime cómo y cuánta es la espera
y qué he de esperar, hombre ocupado,
eternamente mío eternamente ocupado.

11 de agosto, 2010

Thursday, August 05, 2010

Roberto Bianchi, Uruguay, Finalista en el II Concurso Literario, El Mundo lleva Alas, que dirige y coordina el intelectual cubano: PPPSantiesteban.


letra incomunicada

escribes en mi voz cuando me integras
en tus otoñales circunstancias
escribes con tu mágico lenguaje
hecho de gestos y lunas rojizas
con tu costumbre de erizar la sombra
y descomponer las palabras
cambiar el cargo de la prueba
-perdona mi jurídico desliz-
y bendecirme finalmente en susurros

ah cuando escribes sobre mi piel
transcribes la soledad que padecemos
tu en tu panal de celdas agrietadas
yo en mi camisa triste

será que encubres el guiño de mi médula
que ya se acuna entre penúltimos respiros
o simplemente te defiendes
de mi barbarie


la absurda risa de la noche

si a nadie importan
mi voz ni mis zapatos
si continúo recibiendo mensajes
casi inanimados
tal vez me permute por un bostezo
y cierre el ramo de mis razones

no voy a hablar de tiempos
porque ya no es la hora
y porque todo indica
que he llegado tarde
a contagiarme de luces

así la absurda risa de la noche
que busca concentrarse en estrellas
que ya no relucirán como antes

si embargo
con el mayor optimismo
estoy dispuesto a las vitrinas
que me muestren ojos invisibles

es más duro llegar con los riñones
que pernoctar en las tinieblas

puedo ver a los que no se importan
de mi voz ni mis zapatos
colgando orejas
de los cables más altos
para escuchar sus ruidos terminales


El ruido del medio

a los poetas

I
Cuando leí Vallejo tenía diecisiete
cincuenta años después
le hundo mi diente.

Diluviaron sus letras
en mis uñas
este medio siglo.

II
Pongo al medio del libro
un boleto de ómnibus
en Montevideo
para marcar dados eternos

Los músicos peruanos
hacen equilibrio a mi costado.

De su canto
rueda un mundo roído.

III
Andar aquí no acepta planes
llueve aunque nadie lo pida
y el frío no tiene nada más
que calle abierta.

Como en París un jueves
Dios no ríe en esta latitud.


perdí un poema

no pude ya encontrarlo
revisé mis horribles archivos
mi escritorio desconfigurado
mis bolsos mis lamentos mis neblinas

anduve en cuatropatas rastreando entre los muebles
me agaché detrás de cada libro de cada caja cada
hice memoria como si fuera a dar examen
recompuse cada instante de los últimos cielos
y perdí mi poema
eso es un hecho
le pertenecía a otra serie que al faltarme
se va a quedar tan huérfana como si hubiese muerto

porque todo lo que allí decía se puso transparente
se vistió de olvido en la gama del violeta
ya no podré olvidar ese poema tan perdido
aunque desconozca lo que dijo


mensajeras

yo prefiero tus manos
porque por sobre todas las oscuridades
saben encontrar el calor de la llama encendida
profundizan el temblor del agua
asedian la transparencia de las gotas

yo prefiero tus manos alegres
cuando aplauden la página encontrada
se vinculan con antiguos recuerdos
aferran la llave de cada iniciación

tus manos que se azulan
mostrándome sus miedos
cuando necesitan batallar el día
perfumadas con glaciales esencias

yo prefiero tus manos
a toda la simetría del reloj
cuando aguja un minuto
opuesto de las horas

tus manos que cruzan la avenida lejana
modelando tu andar
acompañándote
deslizando tu nave solitaria

el mundo ofrece antorchas
borracheras
agudos despertares visionarios
el mundo tiene venas incendiadas
duelos y condenas
pobres conciertos tristes
de agotar la ternura

por eso entre fugaces mensajeras
yo prefiero las huellas de tus dedos
tatuándose en mi piel
como palomas


Roberto Bianchi

Saturday, July 24, 2010

EL LIBERTADOR...


NACIDO MAÑANA

Silvio Orta Cabrera
Escribo esta nota porque en 1783, en fecha como la de mañana, sábado 24 de julio, pero en jueves, nació el ciudadano Simón Bolívar. El suceso ocurrió en una Caracas señalada para altos designios desde cuando sus pobladores, reunidos en cabildo hace 200 años, proclamaron su voluntad de ser libres, en una nación independiente y soberana, lo cual ratificó en 1811 la mayoría de los demás venezolanos representados con pluralidad en el primer congreso nacional.
Eran tiempos en que cabildos y congreso se alumbraban con moral y luces, y en sus reuniones debatían con densidad y altura ediles y diputados entre los cuales no eran pocos los sabios e ilustrados –Roscio, Múñoz Tebar, Coto Pául– que, por lo mismo, declararon a aquellas dos como las primeras necesidades que debían atenderse a fin de construir repúblicas donde la paz, el respeto a las leyes democráticas y la suma de la mayor felicidad posible fuesen la meta de los gobernantes.
Murió Bolívar, por vez primera, el viernes 17 de diciembre de 1830. Murió por causa natural según diversos testimonios personales y opiniones científicas confiables, cuando apenas contaba 47 años, edad escasa incluso para la época, por lo que se le atribuye el sino de la temprana muerte de los románticos, en su caso debida a la llamada “enfermedad romántica del siglo XIX”.
En su agitado estar entre nosotros sufrió varios atentados por causas de índole diversa, que incluyen pasiones de amor y su pasión de libertad. Entre ellos se cuentan el de Jamaica, en 1815, el de El Rincón de los Toros, Guárico, en 1818, y el bogotano del 25 de setiembre de 1828. De todos pudo escapar con vida y a todos pudo verlos con naturalidad pese a la diversidad de momentos en que sucedieron, pues todos cabían en lo que en ejercicio de su libre albedrío escogiera como su vivir.
Hoy día, sin embargo, vuelve a ser objeto de un especial atentado cuyo momento cúspide, hasta ahora, lo constituye su reciente exhumación, una segunda muerte, acción entre circense y ocultista que en vano intentan justificar sus perpetradores agitando oropeles bicentenarios, ofreciendo áureos sarcófagos y compitiendo en tan desaforadas como farrucas expresiones. Mas a nadie escapa que se trata de otro ocultamiento de la ineptitud , la corrupción y las pudriciones que la adicción al poder totalitario han inflado hasta el punto del reventón.
Bolívar no necesita desagravios. Se basta a sí mismo. Lo mejor de sí mismo, escapará con vida renovada al atentado en muerte que cometen los parásitos de su gloria. Para ello, atentos al reclamo del momento histórico, debemos potenciar la unidad nacional y así alcanzar una victoria significativa el próximo 26 de setiembre. Significativa porque marcará el retorno y puesta en futuro de aquella voluntad de ser libres en una nación próspera, independiente y soberana, proclamada hace doscientos años por legisladores honestos, sabios e ilustrados. Entre ellos, el ciudadano Simón Bolívar, nacido mañana.
Cumaná, Miércoles, 21 de julio de 2010
El Tiempo, viernes 23 de julio de 2010.

Friday, July 23, 2010

EL OJO DE LOS ROJOS, Argelia Ríos


(Enviado por el Profesor Silvio Orta).

Difusión para conservar la Democracia y la libertad. tc.


Argelia Ríos // El ojo de los rojos

Los ciudadanos deben comenzar a mirarse del modo como los miran sus secuestradores.Con todo el poder en sus manos, los miembros de la nomenclatura bolivariana -y su hiperlíder-
no se sienten empoderados. La resistencia de la sociedad venezolana les impide sentirse seguros
del control que han conseguido ejercer. No es temor exactamente lo que manifiestan: aunque puede
haber una dosis de susto -porque el país le ha mostrado el pecho durante once años-, lo que les mueve,
lo que les estimula, es el afán por reforzar y consolidarse en el poder.El reforzamiento que procura el elenco rojo busca reducir el factor de riesgo que le representa
esa enorme masa de ciudadanos a la cual no se ha logrado oprimir. Si bien todos reconocen que en
la calle gravita el sobresalto, no creen haber logrado el objetivo de degradar el espíritu ni la consistencia,
cada vez más espesa, de la crítica. Lo que se han propuesto es sembrar la pusilanimidad de la nación,
que se mantiene levantisca y que, poco a poco, parece acercarse a una crucial encrucijada: ésa en la
que aparecerán, inevitablemente, nuevas manifestaciones de rechazo al comunismo: expresiones
menos tolerantes, y más radicales, frente a la imposición en Venezuela del modelo comunista cubano.El clan revolucionario conoce bien lo que tiene enfrente: y lo conoce mucho mejor de lo que la resistencia
se conoce a sí misma, convencida como ésta se encuentra de que sólo tiene en su haber una ristra
de experimentos fracasados, o incompletos, según se le vea. Los secuestradores del poder intentan blindarse
porque no desestiman lo que el país, en cambio, suele subestimar permanentemente: la potencia devastadora
de su resistencia firme y terca, aunque ella haya atravesado un período de pasividad, rayano en la conformidad
y la anuencia.El poder toma el abuso como precaución, e intenta evitar la eventualidad de un giro que, de ocurrir, produciría
un definitivo choque de trenes. Una suerte de guerra asimétrica, en la que los venezolanos -reconociendo
su poder y decididos a ejercerlo- conseguirían constituirse en una auténtica amenaza para la revolución. Sólo
entonces los postulantes del modelo cubano sentirán genuino temor a los ciudadanos, que, negados a navegar
hacia "el mar de la felicidad", les colocarán en el escenario de repeler con represión sostenida una nueva ola
de protestas callejeras.Son tiempos duros los que se avizoran. La revolución lo reconoce y actúa para lograr la rendición
de los venezolanos. Pero la sociedad aún está a tiempo de negarse. Cuando ella se reconozca
a sí misma como una fuerza poderosa, sucederá el giro que la nomenclatura roja ya intuye...
Los ciudadanos deben
comenzar a mirarse del modo como los miran sus secuestradores: como una masa gigante,
viva, enérgica, con capacidad y valor para definir el destino que desea darse.

Sunday, July 04, 2010

Texto de NELCIA CIACCIA, (Tallerista en el Museo Soto)


A QUÉ HUELE…

La emoción de nuestra llegada a visitar la familia paterna, transcurre entre alegrías y sorpresas pero empezaba a surgir aquel olor característico que nos invitaba a sumergirnos en él, para descubrirlo.
Observar a mi hermana con sus gestos faciales propios de su edad rechazar el aroma que percibíamos; era lo que indicaba, que habíamos llegado.

Ahora, cierro mis ojos y atraigo ese olor a mi olfato para tratar de buscar la semejanza con otro y solo puedo decir que huele a una mezcla extraña como viejo, pero fresco y a un aroma que desprende la comida, pero no le llego… A qué huele…

Muchas veces para recordar esos momentos y retroceder en el tiempo, lo invoco y logra transportarme. Allí estoy, entrado por esa puerta de madera con cerradura desgastada; bajo un escalón y me recibe ese aroma a familia, sigo penetrando en mis recuerdos y entro a la cocina, ver a mi abuela con su traje largo marrón de tela gruesa, muy gruesa por el frío, su pañuelito en la cabeza combinado con su tez blanca, está riéndose, sus manos con venas pronunciadas y de las que dicen lo mucho que han trabajado.

Me asomo por una pequeña ventana y observo el huerto verde muy verde y ese olor que me persigue pero me gusta porque me siento allí con ellos.
Ahora quiero quedarme con ese olor y mis vivos pensamientos, ya no quiero saber a que huele porque se puede acabar el encanto del recuerdo.

Nelcia Saccia, Ciudad Bolívar-Venezuela, Talleres en el Museo de Arte Moderno "Jesús Soto", dictado por Teresa Coraspe, Junio, 2010.

Friday, June 25, 2010





Y TE FUI INFIEL.

Instante inocente y sin pasado
cuando impregnaste por primera vez mi piel de tu aroma
aroma artificial, impersonal y frívolo
que hice mío hasta la última gota.
Te fui infiel
sin saber que el vacio que dejaste
quedo lleno de una época,
un amor, una ilusión, un dolor…
Y te fui infiel
dejándome acompañar por otro
dejándole estar tan cerca,
más cerca que nadie.
Y quise volver a ti
cuando se vació el ultimo amor
pero nuestro encuentro me golpeo
con una caricia que araño mi alma,
de tanto recuerdo, de dolor pasado,
de realidad vencida.
Y decidí serle infiel a todos
a todos LOS PERFUMES.

Isabella P. Pérez Trejo
Curso de Escritura Creativa. Ejercicio: Uno de los sentidos y el recuerdo.
Mayo 2010

Sunday, June 20, 2010

POEMAS DE TALLER: Mi casa, de María Eugenia Catoni, Pto. Ordaz, Venezuela.


Y por coincidencia siguen las casas; una de las alumnas del Taller de Creación Literaria que, compartí con mis talleristas en el Museo de Arte Moderno Jesús Soto, en fecha reciente, me regala este poema: Mi casa. Se trata de la artista María Eugenia Catoni, pintora y diseñadora gráfica. Es su primer poema y con agrado, (tal como los otros que estarán en el blog), lo hago llegar a los visitantes de esta página. Luego se publicarán los trabajos de las cuatro seleccionadas en Poesía y Cuento y así cumplir con lo prometido durante ese breve encuentro con la palabra poética. tc.


Mi casa (homenaje a Teresa Coraspe)

En tus paredes quedó mi impronta ¿recuerdas?
Te decía ¿qué no te decía? Sobre esa pared negra con mi pincel lleno de un
blanco
Te dejé mi sabor.
Cada casa que habito la hago mía ¡pero mía muy mía! por eso mis
recuerdos son profundos es muy difícil borrarlos mira que trato

Mudanzas tengo muchas casi no recuerdo cuantas pero mis casas
¡Ay! Cada una tuvo piel
Sabor
Olor
Inconfundibles fácilmente puedo describirlos sin pensarlo dos veces
Cada rincón
Arañas
Quejidos
Recipientes

En mi infancia hubo una de sabor muy amargo de paredes que duelen
tormentosa la pobre
humillada
sin esperanza
La enterré profundo muy profundo con capas y capas de algodones unas
Veces otras con mieles
Flores
Gasas
Tules y perfumes

Sueños imposibles de realizar
Cuando tomo mi casa todo cambia su piel mi piel la disfrazo con múltiples
caretas
Llora mi casa sabe de su abandono dos años tratando de dejarla y ella se
aferra fuertemente a mí
Le escribo en las paredes le hablo le digo que tengo que partir
He dado muchas largas le susurro al oído ella se estremece y grita ¡me pide que la
cuide que limpie sus pasillos
Cuartos
Baños!


Yo tengo que partir
Volar
Perderme en la distancia
No queden más recuerdos y ella ya no habla sabe que me ha dado una

vida jamás imaginada

Salgo y me miro en la distancia

En la nube
Volteo la brisa me alcanza

creo ver aquella casa sin puertas

tu casa

la construida en el viento

Maria Eugenia Catoni. ( MaEga)

Puerto Ordaz, 1º de Junio, 2010







Monday, May 24, 2010

Golondrinas, poema de Alfonsina Storni.





Golondrinas
Autor: Alfonsina Storni.
Las dulces mensajeras de la tristeza son...
son avecillas negras, negras como la noche.
¡Negras como el dolor!
¡Las dulces golondrinas que en invierno se van
y que dejan el nido abandonado y solo
para cruzar el mar!
Cada vez que las veo siento un frío sutil...

¡Oh! ¡Negras avecillas, inquietas avecillas
amantes de abril!¡Oh!
¡Pobres golondrinas que se van a buscar
como los emigrantes, a las tierras extrañas,
la migaja de pan!
¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid!

¡Venid primaverales, con las alas de luto
llegaos hasta mí!
Sostenedme en las alas... Sostenedme y cruzad
de un volido tan sólo, eterno y más eterno
la inmensidad del mar...

¿Sabéis cómo se viaja hasta el país del sol?...
¿Sabéis dónde se encuentra la eterna primavera,
la fuente del amor?...¡
Llevadme, golondrinas! ¡Llevadme! ¡No temáis!
Yo soy una bohemia, una pobre bohemia¡
Llevadme donde vais!
¿No sabéis, golondrinas errantes,
no sabéis,que tengo el alma enferma
porque no puedo irme
volando yo también?

¡Golondrinas, llegaos!
¡Golondrinas, venid!
¡Venid primaverales! ¡Con las alas de luto
llegaos hasta mí!
¡Venid! ¡Llevadme pronto a correr el albur!...
¡Qué lástima, pequeñas,
que no tengáis las alas
tejidas en azul!

Tuesday, May 18, 2010

COSAS DEL VIENTO, (poema de Teresa)





COSAS DEL VIENTO.
Soy el retrato borrado
que cuelga en la pared raída
soy el tiempo en que la soledad
calzó mis sandalias y me acompañó
Así anduve descalza
por sobre las arenas hirvientes
escuchando sólo el eco de mi voz
perdida
en las montañas remotas
donde gravitan partículas de estrellas
escapadas del vacío
en noches sin retorno
Nada había alrededor de estos ojos
plegarias sin responder
desvarío de los vientos
que arreciaban
azotando la inmensa cumbre
soporté la intemperie
y de bruces
hilando la desgarrada textura de mi piel
recordé el principio del tiempo
fuí
soy
seré
por eso estoy aquí
la soledad jura ser eterna
nadie anda por ahí
sólo el viento incansable
aullando como lobo
presintiendo la ventisca
siento el mismo temblor
cuando me envuelve
en su infernal torbellino

tc. 13 de Mayo, 12 pm, 2010
Del libro : Tanta nada para tanto infierno,
tomé la portada del mismo como ilustración,
para ratificar quizás este poema del 13 de Mayo; pero de
todos modos, quizás abriendo el libro al azar, no habría
diferencias de fondo en cuanto al tema. Lo cierto es que
sigo pensando en tanta nada para vivir tanto infierno día
a día. tc.

Sunday, May 16, 2010

Pasos en la noche, poema de Juan Guerrero, Venezuela




te he aguardado por años
quizá tantos
y me he dormido en tu mirada
habrías sido aquella escolar de mis primeros años
o acaso luego
la del autobús en alta noche
universidad
plaza venezuela
yo esperaba la salida de mujeres y hombres
de la medianoche
calle de la puñalada
bar pullman
el gato pescador
sé que viajaste a mi lado
he tocado grandes puertas de madera
las esculturas del bernini
la casa de leopardi
aquella de brecht
en ausburg
oré por ti en bancos de iglesias antiguas
escuchando lenguas extrañas
busqué tus ojos en el egeo
en los olivares griegos el olor de tu cuerpo
la noche de la selva me reveló los miedos
los llantos de la ausencia
no te encontré
perdí las palabras del regreso
el volver
el por siempre
despiértame
di tu presencia
ese borde más allá del silencio y de la noche
(perugia, 1980)

Thursday, May 13, 2010

Al encentro de la palabra de: Harold Alvarado Tenorio,( Colombia)


Proverbios

No hables.
Mira cómo las cosas a tu alrededor se pudren.

Confía sólo en los niños y los animales
y de los ancianos aprende el miedo de haber vivido demasiado.

A tus contemporáneos pregunta sólo cosas prácticas
y comparte con ellos tus fracasos, tus enfermedades,
tus angustias, pero nunca tus éxitos.

De tus hermanos ama el que está lejos
y teme al que vive cerca.

A tus padres nunca preguntes por su pasado

ni trates de aclarar con ellos tu niñez y juventud.
Con tu patrón no hables, escríbele y nunca le cuentes
tus planes futuros y miéntele respecto a tu pasado.
Ama a tu mujer hasta donde ella lo permita
y si llegas a tener hijos, piensa que,
como en los juegos de azar,
podrás ganar o perder.

El destino no existe.

Eres tú tu destino.

Y si llegas a la vejez
da gracias al cielo por haber vivido largo tiempo,
pero implora con resignación por tu pronta muerte.

Los que no tenemos dinero ni poder
valemos menos que un caballo,
un perro,
un pájaro o una luna llena.

Los que no tenemos dinero ni poder
siempre hemos callado para poder vivir largos años.

Los que no tenemos dinero ni poder
llegados a los cuarenta
debemos vivir en silencio
en absoluta soledad.

Así lo entendieron los antiguos,
así lo certifica el presente.

Quien no pudo cambiar su país
antes de cumplir la cuarta década,
está condenado a pagar su cobardía por el resto
de sus días.

Los héroes siempre murieron jóvenes.
No te cuentes, entre ellos,
y termina tus días
haciendo el cínico papel de un hombre sabio


Días de Junio


Una brisa intermitente
alivia los húmedos días de Junio.
El vecindario entra y sale de los cafés
y los turistas abren la boca
ante las maravillas.

Nosotros, los habitantes de este mundo,
recorremos las calles
esperando encontrar,
quizás,
un hombre o una mujer con quienes hablar
de cosa distinta al dinero
o engrosamos las filas
de unos aficionados a las danzas folklóricas.

Mientras bailamos, tomados de las manos,
olvidamos el color de nuestra piel,
las lejanas costumbres,
nuestro redondo cuerpo y la lengua imperial.

Caemos en un paraíso que trae, hombro a hombro,
una bella marroquí, un negro de Guadalupe.
un pequeño danés o una vieja y bella alcohólica.

Después
Tomamos el metro de regreso.

Abrimos la puerta
y aspiramos un sueño
donde escuela, patria, hermanos y amigos
sueñan con una brisa intermitente
en Junio, en cualquier parte.

Tomados estos poemas del blog del poeta Pablo Mora, Venezuela.



Friday, May 07, 2010

Oro es el aliento infinito que me habita, Ondina Fernández, Ciudad Bolívar, Venezuela.





Oro es el aliento infinito que me habita

SE FUERON LAS EDADES (1991)

Al caer la tarde
suelto mis cabellos
sin rostro.

Una niña viene
desde el fondo del mar
con el pelo al viento
descalza
riendo burbujas
de espuma

BAJO LA VOZ DEL PÁJARO (1996)

La única trascendencia de la que soy capaz
es la trascendencia del viajero y el pájaro.
El viajero no lleva carga.
El pájaro lleva al viajero y el viajero al pájaro

Cima de pájaro
acechando la transparencia
oculta en la idea

Ayer es una ecuación
igual a hoy
Muchas noches son parecidas
La misma interrogante
Un cambio de luna y sol
no es la conjugación exacta
Sumergidos en el tiempo inmortal
los que pasamos somos nosotros.

EN TU NOMBRE (Inédito)
En tu nombre todas las palabras se desvanecen
la calma insiste en ser espacio
Cómo huir a este mundo pequeño
cuando todos sus conceptos rebotan en la simetría
de tu presencia
No dejes ir a la irreverente
sujétala con ardoroso sustento
en el aliento cálido de tu copa.

Ondina Fernández :Articulista, narradora, poeta. Escritora, no como se conciben los escritores de hoy día, sino como un ser (mujer) que usa la palabra como medio para acercarse a la vida. Para comprenderla en principio y para agradecerla después y en lo sucesivo. Nada de elogios, de nombres y ruidos. Soy una mujer sencilla.

Sunday, May 02, 2010

Otras casas (poema de teresa), Venezuela.


Una casa donde las palabras sobran. tc.


Otras casas.

La última casa que deseaba habitar
se veía confortable con ese tono amable
de las casas que desean ser habitadas
empecé a prodigarle mis cuidados
amarla y consentirla
ella me respondía con el mismo lenguaje
donde los sueños no faltaron
estaba situada más allá de los vientos
donde se columpiaba
y ella y yo andábamos figurándonos
cosas, presintiendo las lluvias
para guarecernos cuando arreciaran
en los meses de invierno
Era una casa limpia y clara
blanca y holgada
donde yo caminaba a mis anchas
y me sentía plena al escuchar
cómo se despedía día a día
de la hondura de la noche
mientras miraba una a una las estrellas
que fulgurantes hacían el recorrido
por los cielos.
Yo amaba esa casa y creo que ella
me amaba con el calor distante
de la ternura que nunca fue más que
eso: ternura.
Y llegó un día el invierno
las nubes se amontonaron
y crujieron los vientos
mi casa y yo nos abrazamos
para no separarnos y resistir
juntos el embate de las tempestades,
pero no, las nubes cayeron a pedazos
el viento se fue envalentonando y
la casa aterrada se estremeció.
Era una casa construída en el viento
no tenía asidero ni rostro ni bases firmes
y sucumbió a la primera sacudida
del vendaval
yo la miraba cómo se iba perdiendo
cómo se iba alejando
cómo los gnomos y los duendes
hacían piruetas para darme miedo
y la casa inquieta se dejó vencer
Ahora al pasar por los caminos
abandonados donde una vez la casa
colgaba entre el viento y la lluvia
entre el cielo y la tierra
y se creía firme y eterna
una extraña melancolía me recorre
¡cómo puede uno construir una casa en el viento!
¡cómo puede uno no darse cuenta del abismo!
¡Cómo puede uno…!
teresa coraspe, 2010-05-01 Ciudad Bolívar.

Friday, April 30, 2010

Las casas...las de Gabriela y otras casas que andan por ahí.



Las casas nos habitan, ya lo dije, ellas están por dentro; pero hay otras casas que reciben nuestro cuerpo, ansias y aspiraciones: son las casas de los sueños; la casa que día a día nos sigue con la mirada, atenta a nuestros pasos, esos pasos que día a día vamos recogiendo, guardando , empaquetando y subiéndolos a nuestras espaldas porque se cansan y lastiman; se cansan de esperar otros caminos y senderos. Se cansan de posarse debajo de las puertas esperando las encomiendas; el cartero con sus cartas y los libros que ahora casi nunca llegan con el olor a libro y papel. Esta es la casa que quiero, la que habito ahora, las otras se fueron desdibujando entre los recuerdos; los recuerdos amarillos por el tiempo, amarillos como las hojas de otoño, siempre amarillos color arena, amarillos color tristeza, amarillos color de lo eterno.

teresa.

Cd. Bolívar, 30 de abril, 2010.


Sesenta segundos para recorrerla. GABRIELA ABEAL,( Argentina)
La casa negra.

Casa de martirios, muebles de tristeza, paredes de angustia, parques de tiniebla.
Los muertos se agitan, odian los placares, a gritos reclaman cantar sus defensas.
Lagos de serpientes.
Mares de desdicha.
Ríos sin memoria.
Cuencos con tormenta.
Lleven sus historias a la casa oscura, el aire está espeso de viejas promesas.
Las habitaciones sufren de nostalgia, los grifos destilan las fétidas penas.
La casa está triste, no busquen colores, nutre sus cimientos con la sangre fresca.
No existen ventanas, rechinan las puertas. Arterias raídas son las viejas rejas.
Relojes de incienso. Las camas son tumbas.
Sesenta segundos consumen tus fuerzas.


Sesenta segundos para recorrerla.
Sin salida

¿Quién sopló las velas? Cambió los cerrojos.
Los gritos perturban la sangre en las venas.
Dónde es la salida, quién nos acompaña.
¿La casa está viva? Acecha siniestra.
¡Busquen en cajones, cerillos y lámparas!
¡No tengan temor, que crece su fuerza!
Rasguñen paredes, no olviden los sueños.
Soplen las cenizas, quítense las vendas.

Sesenta segundos para recorrerla.

Hacia la luz

Si la casa puede, comerá sus almas.
No le den la espalda. No quieran correrla.
Abran bien los ojos, caminen con calma.
La casa no entiende de verdes praderas.
No jueguen al mago. Conoce de trucos.
Utilicen verbos. Canten con presteza.
El aire está sucio. Respiren con ganas.
Sean alquimistas. Sabios sin fronteras.
Si la casa intuye que pueden ganarle.
Correrá su odio. Lanzará condenas.
Hay que ser astuto. Buscar sus raíces.
Córtalas de cuajo, sembrarles poemas.


Sesenta segundos.
Cambian la historia

No olviden si salen.
Que el tiempo es un círculo.
Reencarnan los muertos.
La casa no existe.
Los miedos regresan.

Gabriela Abeal