Friday, November 20, 2009

EL ASTRÓNOMO CALDEO (O LOBO DE LAS ESTEPAS


Lo cierto es que no siento este escrito como un poema, me parece una conversación necesaria con una persona que me recuerda
al personaje de Herman Hesse

Teresa Coraspe.


El astrónomo Caldeo (el lobo de las estepas)
A tí, que lo sabes.


UNA MUJER
Una mujer cuando es una mujer
debe recordar siempre el lugar del regreso
así las huellas se adhieran a la tierra
no debe regresar con las manos llenas de olvido
sino con las mismas rosas que recibió
en el primer encuentro del beso y el abrazo
ataviada de lunas y estrellas como el primer día
dando gracias a los astros por lo vivido
y escuchando sus augurios porque ellos no mienten

Una mujer siempre debe ser una mujer para el amor
y cuando algo deje de ser y de existir
que no haya culpa ni culpable
sino que es la vida que todo lo transforma
a su breve paso por la existencia de los seres
Así es como llegan estas palabras
a quien vino de Caldea una noche
astrónomo surgido de las navegaciones
en alta mar y voces desleídas por los vientos.
Instala sus manuscritos que va descifrando desde una azotea
que lo acerca a lo eterno en el sin fin del cielo
Nunca lo conocí , supe de él a través de una casa que no existe
tipo cabaña en lo más huraño del monte,
ahí lo vi como un roble cansado por la dura existencia,
sólo su silueta cubierta por un abrigo oscuro, de espaldas
no pude saber qué matices tendría su mirada.
Todo fue como un viaje impreciso que se fue diluyendo
al llegar el día. Una noche bastó para el misterio
lo demás fueron conjeturas de la gente del lugar. Sin embargo,
sé que existe por esta punzada dentro de mi que es de verdad
y duele como esos alfileres que me persiguen tanto.
Yo camino descalza entre la lluvia, siempre voy así
y me invento recuerdos
las mentiras me ayudan a vivir.
20.11.2009

Sunday, November 15, 2009

De la desesperación, Poema II


...como un inmesno piano que me recorre y estremece


TC.


¡Qué invierno tan frío de alma
qué tarde tan noche de oscura,
qué noche de tan alto mediodía
y tú, de altísimas nubes llegas,
pájaro de vuelo raudo por los cielos.

En qué esquina del mundo te pierdes

qué umbría torre guarece tus huellas
vidrios me habitan que duelen
y te busco en soles humos y lluvias
trato de romper este cansancio de la espera
hueco de abisal negrura
nada ya puede haber de sorpresas nada
hombre de islas rotas y tormentas
viajero de sí mismo eres
como un relámpago sobre el arcoiris resplandeces
abre tu pecho donde estoy
escucha cómo sollozo y grito doliendo
la sangre salpicando y fluyendo
golpeando insistente
las delicadas sedas del alma

Teresa Coraspe, Sábado 14/11/2009

Saturday, November 07, 2009

Eros y poesía: Teresa Coraspe, María Gabriela Abeal, Roberto Bianchi, Manuel Verdecia, Jorge Luis Darcy.












Cuerpo


Teresa Coraspe

Todo lo que conforma mi cuerpo
es tuyo
desde la espalda
hasta las dos más altas colinas
bajando
por donde tus manos gozosas
se desplazan
buscando el vértice de las delicias
y tu rostro aprisionado
se detiene
una y mil veces
y suavemente lo vuelves hacia tí
y tu boca voraz
intercambia los pezones
entre tus dientes
y sabes que allí
hay un mar de aguas dulces
y corre la miel entre tu lengua
porque eso somos este instante
y
bajas
hasta el ombligo
origen de la vida

y subo las piernas
hasta tu cuello
y te quedas
te quedas
te detienes
sólo escucho tu respirar latiendo
y sigues hacia abajo
por donde penetras todo tú
en lo profundo
de su abismal delirio
allá tan hondo
donde después del grito y el quejido
los espasmos del éxtasis
y el beso.
04.11.2009, Ciudad Bolívar






FEROCITAS


María Gabriela Abeal, Argentina,
(Ilustración enviada por la poeta)


Guarda en el olvido
el cadáver de este orgasmo.
Entiérralo en un cajón
y busca su espíritu
cuando el viento
te golpee con señales de distancia.
Guarda el vestigio de vida
y dedícale unos versos
cuando tu ferocidad me exhume
añorando el contacto.








SUERTE


Roberto Bianchi, Uruguay

por suerte si
podemos seguir sintiendo en la distancia
introducirnos en cavernas de sueños
con apenas pensar en otro aroma

acaso el que sentimos
que ahora se extiende lejano
mientras nos incendiamos en las madrugadas
donde vamos abriendo desolados
los ojos

por suerte sí
las sensaciones
no se disipan fugazmente
nos van acompañando
con puentes de poesía

y el poema es consumo de sudores
alerta en las ojeras
cópula de vientos

4 de noviembre de 2009





INTRANQUILA DULZURA
Jorge Luis Darcy, México

Existen muchos rostros
que no tienen más remedio que el olvido

y faroles demasiados faroles
que sólo amplifican el espanto
y tantas casas que pululan
entre puertas y ventanas ciegas
como fantasmas equivocados
es por eso que al corazón del mediodía
tu sonrisa le es fastidiosa
y los dueños de la costumbre
te dibujan los ojos de una intrusa

y es que tus manos no fueron hechas para lo común
tus latidos esculpen el mundo nuevo
eres la ruta dispuesta
para el tiempo y sus posibilidades
niña de la audacia
y en tu cabeza llora el rechazo
y como nubes se agrupan y se amoldan en tu pecho
mis legítimas claridades

para ti es mi canto niña
a la piel que te envuelve
a tus gritos a tu humedad constante

tan pequeña como terrible
y sin embargo generosa como un paraguas
te abres para mí fruto de la avaricia
y del cuidado
irresistible como una sombra por la tarde te ofreces
firme como una cascada
así de pequeña como una almohada entre la noche
como una ventana frente a la montaña
ilimitada
como la venganza que de mí trasciende
como la angustia que me inaugura
tenaz como un grillo en el rincón del silencio
como el sudor que escurre hasta mi boca
como el arrepentimiento
tan poderosa como la luna pequeña que inunda el mar

de cuánta soledad requieres niña

qué palabras abarcarán la insoportable dulzura
de tu carne que me necesita

niñamante
toma estas páginas
que ya comienzan a padecer el abandono
y permite que en ti recoja trozos de la noche y del miedo
que fuera de ti nadie me espera
que sólo aquí soy germen y sentido
y mi lujuria es sabia y prudente
toda vez que los besos continúan
toda vez que entre los hombres me reconoces





Lenguas


Manuel García Verdecia, Cuba


Debíamos solo ser lenguas
dos lenguas suaves calientes de eléctrica agilidad
que se copan se invaden se encienden en fuego húmedo
y ya no importa nada sino ese fuego compartido
dos lenguas para saber y saberse
lenguas saciadas en su lengüidad
sin advertir sevicias y mezquindades
en el mundo que se destroza a su lado
dos lenguas que sorben a plenitud sabores
dos lenguas que lamen sus cuerpos marinos
que se alzan se acometen desfallecen en un deleite océanico
lenguas que se deslizan sobre la mar las tardes los frutos que
es todo canto vale
para volver de nuevo a ellas mismas más sedientas
hablando un lenguaje de tacto y sabor
viviendo un tiempo de puro paladeo y gozo
dos lenguas que se gastan una en la otra
como cirios que alumbran la verdad revelada.


03.08.2009

ILUSTRACIÓN ENVIADA POR MARIA GABRIELA ABEAL
DEL BLOG: EROSLITERARIO, ESPERO QUE EN LOS COMENTARIOS
ELLA NOS DE UNA MAYOR INFORMACIÓN AL RESPECTO. TC







Tuesday, November 03, 2009

Roberto Bianchi, Uruguay









EN LAS ESPALDAS





Acaso las espaldas sean lagunas
y las noches se puedan paladear en soledad
todas las acciones necesarias para sobrevivir
ya están curtidas de remiendos
entronizadas en los hábitos
dobladitas en servilletas de papel
acaso sin embargo podamos aún soñar
con que la espalda tenga abrigo
ese calor profano y deleitoso de otro cuerpo
habrá que ver si eso es una conquista
o un logro disimulado de los ojos


(en verdad me niego a los paréntesis
pero ellos me mortifican sin piedad
irguiéndose en sus curvas imposibles)

Las espaldas no tiene nada que ver con el contenido del libro de poemas Vaivén; sin embargo, como es un poema reciente, lo incluí en el blog para los eternos visitantes , que por cierto no son muchos, pero sí queridos y apreciados. La breve reseña sobre el contenido de Vaivén, la pueden leer al término de estas palabras:

Historia de un ser que no pudo ser. Alguien que carece de piel. Alguien sin vísceras. Sin linfa. Sin nombre. Rehén de una soledad infinita. Alguien capaz de verse “enredado en las notas de un violín”, o de imaginar su presencia sólo “como el fondo de unos ojos”. Alguien estremecedoramente humano que logra conmovernos por su intenso forcejeo con las profundas melancolías de su no vida. Es la historia de una mirada que mira, y lo mirado lo incluye y a la vez lo deja afuera, con el regalo de un desenlace esperanzador que nos ayuda a olvidar nuestra condición de seres desamparados.SUSANA SISMAN, Argentina.ÓPERA PRIMA DE ROBERTO BIANCHI, DISPONIBLE EN BREVE EN LIBRERÍAS. SOLICITE SU EJEMPLAR A abrace@abracecultura.com o en Uruguay, teléfono:(5982) 4087593EN BUENOS AIRES:42538008Lanzamiento en Buenos Aires será el 20 de noviembre, hora 19.30, en la SEA, Sociedad Escritores Argentinos, Bartolomé Mitre 2815, 2 piso, Of. 227, C. Federal



Wednesday, October 14, 2009

Un poema de Teresa.





De la desesperación.
teresa coraspe

Si yo no tuviera tan apretado el corazón
si no lo tuviera con este grito que desgarra mi garganta
y lucha por salir sin poder
si yo no tuviera este ahogo
esta lenta agonía que me asfixia
por donde la vida se escurre
gota a gota y pesadamente
como pájaro sin alas dando saltos en el vacío
entumecido y triste
buho sin sus noches expuesto al resplandor del día
que lo quema lo apaga lo estremece
Si yo no tuviera cortado el horizonte
destruído los pasos
hundida el alma
lograría extender los brazos
cual albatros ante el mar
así me perdería sin llevarme tus ojos
sin decir nada
me perdería entre el olor del silencio
25.09.2009

Monday, October 12, 2009

De Roberto Bianchi, Uruguay,

POEMAS: EL TRÉBOL AZUL


¿hay algo en qué creer?

un caracol escucha ingrávido
lo que dice la tierra
busca
la humedad grácil de la hierba
sabe el trébol azul
roza los frutos con su cuerpo
sinuoso

nos vestimos de negro
el circo estalla su función nocturna

hay algo en qué creer

todas las bicicletas cargan locos a cuestas
hablan dos personas en un ómnibus lleno

me pregunto por qué nadie
sabe el trébol azul
carga los frutos mientras oye la tierra

emblema

si decimos cosas del destino
casi insolado salgo para todos
la mucha niebla elástica nos mira

- dime viejo que no tengo tiempo
se muere un mundo en la barba de la risa

cáucase el frío
sintetiza el círculo
sus vecinos los clavos donde penden
uno tras otro los trofeos todos
de haber ganado las inmediateces
las que arrancan colores al recuerdo
y me dan de beber
-apenas insepulto-
infinitos atisbos de conciencia

- dime viejo que no tengo ganas
de permanecer a bordo en tu chaqueta

las estrellas están sujetas por sus arbóreos brazos
cinco pirámides que dibujaba en la pared
cinco en una hoja
dentro de un libro cinco
oculto en el silencio
una bandera que escapó a los ojos

¿en manos del señor?

fue al ponernos en saco roto
en el espiral de la serpiente
como rito inicial

sabernos absolutamente solos
entre pretendidos dioses tan cansados
y un rector ausente

ocuparnos de tomar el lugar
poseer las palomas y los gritos
primero que los otros
atados a la noche

por eso tantos ciegos
palpando descreídos
la cumbre y el pantano



La nueva intensidad


Los jazmines abrieron todos sus ojos
las lágrimas rojas han encanecido
tornadas rosa antiguo

Regaron en el suelo
y arremolinaron con el viento
montículos tostados

Apoderados de las paredes
crecieron en los huecos
en baldosas intransitadas
envolvieron otros troncos
otros balcones de cemento sordo

La noticia se levanta
con un aroma dulce y melancólico
pero intenso y mordaz

No se les puede ignorar
cuando crecen en las manos



resúmenes y altillos


la única forma
es saltarme el arco
y la literatura
decirle no a los semanarios
alimentar modismos
intercambiar remedios con los héroes
que fulguraron en mi poca historia
aquella de resúmenes y altillos
la de la higuera sentada en una ventanita
en una pesadumbre de gallinas
que nunca supieron bien sus nombres

la única forma
es el silencio
irrumpiendo la espina
y en la calle
depositar el viejo testimonio
de un tiempo ya curado de laureles
que no supo elegir sus cicatrices

Monday, September 14, 2009

María Gabriela Abeal, siempre en la poesía.


Gabi: Esta tarde, al fin voy a tu encuentro, al encuentro de tu voz que a veces uno no se atreve a distinguir de otras voces, quizás por no ponerle atención a los gestos que cada palabra encierra. Tú sabes bien lo que te digo. Es que de tanto esconderte lo has logrado; pero si hubiese tenido un poco más de atención a cada verso, quizás te hubiese reconocido. Gracias por nuestra amistad, y por supuesto, no podía faltar Pedro Pablo Pérez Santiesteban; ese Concurso verdad que tiene alas amiga, y vuela alto. Teresa Coraspe.


TIERRA FRÁGIL

Regalame el argumento de las dudas,
el abrazo que jamás voy a rogarte,

un vocablo que maquille mi sonrisa,
el silencio cuando tomes a mis manos.
Regalame el moisés que hay en tu pecho,
unas horas mientras el mundo es vorágine,
unos globos que me eleven a tu cielo,
un anzuelo en cada extremo de tus brazos.
Regalame un te quiero verdadero,
el te amo que me deje sin palabras,
un te extraño cuando la distancia es condena,
tu presencia cuando ahoga la nostalgia.


A veces

Me veo a tu lado
arrepentida
con una bolsa llena de fracasos

varias botellas de amargura

un jardín de primaveras

y el alma ansiosa de milagros.

Te miro

como si fueras la manzana del pecado

me quito las corolas desteñidas

y sin esperar te abrazo.


Plegaria

Escribo tu nombre en el aire,
como si mis dedos fueran mariposas
y tus letras verano.
Intento hacerlo despacio
junto a un reloj de arena
para contar los guijarros
que atesoré de la playa
donde probé tus orillas.
Digo tu nombre en secreto,
que no lo escuchen las olas
tal vez confundan los verbos
y sientas sobre tu cuerpo
que yo no te extraño ahora.
Escribo constantemente
la plegaria de los locos,
la recito en las veredas,
en las calles solitarias
cuando la ausencia confunde
y tu recuerdo me mata.


Nosotras


Cuéntame lo qué piensas
aunque parezca extraño,
de las mañanas oscuras,
de las noches sin horario.
Un secreto atrevido,
yo llevo en mi cofre, varios,
podría darte la llave
si la escondes en tus manos.
Cuéntame lo qué ves
cuándo sales de tu cuarto,
los pasos al comedor,
si te miras al espejo
cada vez que vas al baño.
Si la muerte te visita
cuándo te acosa el cansancio,
si robaste algún suspiro,
si miras a las mujeres
a las curvas o a su encanto.
Cuéntame de las rejas
que observas a cada paso,
si crecen las nomeolvides
en los cercos que se forman
alrededor de los árboles.
Cuéntame si al llegar
cuelgas tu ropa en el acto,
si te quitas las medias,
si te gusta andar descalzo.
Cuéntamelo de a poquito,
explicativo o si quieres
dibujado,
me gustaría con fecha,
que no sea a largo plazo,
con tinta roja en el frente
en algún papel reciclado.
Cuéntamelo al oído
si lo quieres más cercano,
sistema braille en el cuerpo,
verborrágicamente
cuando estemos excitados.
Cuéntamelo de la forma
que más se ajuste a mi estado,
que las huellas sean visibles
y los verbos me fecunden
silenciando los reclamos.