Saturday, February 09, 2008

Una ciudad se acerca con su mirada triste




Poema de teresa coraspe

a mis amigos poetas...


Una mujer se sienta
a la espera de la tarde
en un café cerca del río
se retrasa la tarde porque la noche llega
hay humo y mucha algarabía
Ya parpadean y se encienden las luces
una vieja rockola
devuelve la nostalgia de un tango
voces que ya no existen
regresan con la niebla
el campanario avisa
que una ciudad se acerca
con su mirada triste
al sentarse pregunta por los que
ya se fueron/ y temo responderle.
La miro fijamente como siempre miro
las cosas de la ausencia/
un trago fuerte recorre mi garganta,
quizás un grito detenido al borde de mis labios
unas horas que pasan
una verdad oculta detrás de una sonrisa
la miro largamente hablándole en silencio
me dice que no importa
ella espera el regreso de los que ya no están
Se levanta y la sigo
escucho que murmura: no busques más la tardes
que la noche vendrá.
Ciudad Bolívar, 8 y 9 de Febrero, 2008

3 comments:

Gabriela said...

Teresa: Aunque yo no se que soy aún, me anotaré en el grupo de los amigos.
Me gusta tu poema, nostálgico, pero tiene la visita de lo que a veces no logramos ver con los ojos.

Aquí llegó la noche, te regalo una esterlla.


Gabriela

teresa coraspe said...

Gabriela: a veces una ciudad se adentra en nuestra alma; vive anclada; es que lo único real que conocí de mis lecturas del exilio, es La Habana; esa división de lo de adentro, lo de afuera, y las casas y calles con todos los silencios sobre sus espaldas no lo puedo olvidar, me quemó, me selló y aún busco las interrogantes del por qué. No es una persona, son los seres que ví y conocí; son las calles y casas; son las personas todas, y creo que esto debe tener algún origen oculto que no logro aún descifrar. Es cosa de nostalgia, porque la ciudad viene a mi cuando llega el poema. Y por esto lo escribí, hoy,para mis amigos poetas, y por supuesto, para ti.
PD: Entonces la ciudad se personaliza y se sienta conmigo a la mesa para conversar....
Gracias por la estrella la necesito.

Pedro Pablo Pérez S said...

Fantastico café de nostalgia y sin sabores. Tuve la sensación de estar sentado en un café de la calle Obispo, esperando simplemente lo inesperado. Aflorando un nuevo transeunte que me regalara su historia.

Un abrazo.